Un paso adelante, dos pasos atrás

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Por Pedro González Munné *

 

Por supuesto, la frase nos es mía, pero ejemplifica exactamente la situación del Gobierno cubano con su emigración. La nueva ley de inmigración fue un avance largamente esperado, el tratamiento hacia los emigrados, definitivamente no.

La pregunta no recae solamente en la forma de la redacción de la ley, sino su aplicación práctica. Durante años la emigración cubana ha ido incrementándose exponencialmente con la degradación de la situación económica del país y las oportunidades de empleo, sobre todo para los más jovenes. Cientos de miles de cubanos han abandonado el país desde la década de los 90 y se han radicado principalmente en los Estados Unidos, Mexico y Europa, sobre todo España.

Si bien la gran mayoría de ellos no ha perdido su contacto con la Patria, en este momento las barreras inexplicables contra los emigrados por parte del Gobierno cubano impiden a más de 200,000 cubanos de los 2 millones en el exterior, la posibilidad de visitar su país y encontrarse con sus seres queridos, en procesos de veto secretos, sin un procedimiento conocido de apelación.

Estas prohibiciones secretas no solamente limitan a este ‘selecto’ grupo, sino a los cientos de miles de integrantes de sus familias en el exterior, los cuales serían una fuente indiscutible de ingresos para el país, en momentos tan necesarios para la economía cubana con la difícil situación de hoy y para lo cual los ingresos por concepto del turismo son decisivos.

Llegando un poco mas allá del tema de los viajes, los emigrados han aportado tradicionalmente billones de dólares en remesas familiares y en los últimos años, debido a las reformas implementadas en el país, se ha está dando un proceso de ‘micro inversiones’ familiares, de las cuales surge el capital para el desarrollo de múltiples pequeñas empresas en los sectores de agricultura, el transporte y los servicios, claves para el sustento de la población cubana.

No es posible que exista, o siquiera considerar, el regreso de cientos de miles de profesionales cubanos emigrados o la inversión, no solo de talento, sino de recursos por parte de ellos en la sociedad cubana actual, sino existe una garantía de derecho, no ya a las inversiones, sino de su nacionalidad real y la posibilidad de entrar libremente al país bajo la ley, de poseer propiedades, desarrollar estudios, tener acceso a planes de salud, entre otras libertades, en fin, el derecho a ser cubanos plenos.

Sin justicia, no hay derecho, pero sin respeto a la emigración, no existe la posibilidad de integrar esa fuerza creciente de 2 millones de cubanos en el exterior, a convertirse en el motor para el presente de Cuba.

 

*Pedro González Munné, es director de La Nación Cubana. Obtuvo cuatro premios nacionales de periodismo en Cuba y la condición de Vanguardia Nacional de la Cultura. Tiene seis libros publicados y prepara “Sin patria pero sin amo”, sobre la emigración cubana en los EEUU.

 

http://martianos.ning.com/profiles/blogs/un-paso-adelante-dos-pasos-atr-s

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